Cajasur y la crónica de una caída anunciada

Posted on 22 mayo, 2010

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“Yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” (Ezequiel 28: 14-15)

Y es que la crónica del levantamiento, auge, decadencia y caída de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Córdoba, fundada por la iglesia católica y más conocida por su marca comercial Cajasur, merece empezar con una cita de las antiguas escrituras, la Biblia.

La entidad andaluza lleva año y medio abocada a su desaparición como tal, desde que en 2009 perdiera 600 millones de euros y con un 2010 hasta marzo acumulando 114 millones de números teñidos de rojo. La fusión con Unicaja y Caja Jaén era la solución que casi todos preferían salvo el sindicato Aspromonte, algunos de los impositores y la propia iglesia que no han querido asumir la necesaria reestructuración de la caja y su pérdida de control.

El Banco de España intervino de madrugada Cajasur después de que Unicaja diera el ‘si’ a la fusión y tras una disparatada decisión del Consejo de la cordobesa, con 11 votos a favor de la intervención estatal, entre ellos toda la plana sacerdotal. Un ‘hasta aquí llegó el partido’ que salvo sorpresa y a pesar de la ingenua decisión del Consejo de Cajasur no va a acabar muy distinto a lo ya proyectado, la fusión.

Los 3 administradores de Cajasur designados por el Banco de España tienen un mes para plantear un plan de reestructuración que permita la viabilidad de la entidad de alguna forma o, de lo contrario, su despiece por activos y venta a otras entidades (la más traumática ésta última de cara a preservar lo más posible de los 3.000 puestos de trabajo).

En la mesa del despacho de la cordobesa Avenida Ronda de los Tejares 18, la sede institucional de la entidad, los administradores se encontrarán bien avanzado el plan de fusión de Cajasur con Unicaja y Caja Jaén. Su condiciones recogen la manifiesta debilidad de la entidad cordobesa pero permite mantener gran parte de los puestos de trabajo de la forma menos traumática posible –rebajas retributivas para adaptarse a lo que cobran en Unicaja– y recortar lo imprescindible (el objetivo es ahorrar 57 millones anuales) también a través de la vía menos mala –prejubilaciones y bajas incentivadas–. Y es que la realidad es y sigue siendo la imposibilidad de la caja para marchar por separado y también de no tocar empleo, pues las duplicidades en red comercial de las entidades andaluzas son muy claras.

Además y gracias al Real Decreto sobre reestructuración bancaria de junio de 2009 no volveremos a ver un proceso tan lento como está siendo la intervención de Caja Castilla-La Mancha, que aún está en marcha. Ahora, las comunidades autónomas han perdido su cuota de decisión y ralentización. En un mes tendremos el informe de los administradores, que el Banco de España aprobará tras el único requisito de recibir un informe del Gobierno central o autonómico para que el que tienen sólo 10 días. Con todo, julio será el mes definitorio y, ciertamente, un comienzo de verano bien distinto.

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Posted in: Economía, Política