Cajas de ahorros: Lo que no había cambiado en 32 años cambió en uno

Posted on 24 mayo, 2010

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Las cajas de ahorros españolas protagonizan desde hace aproximadamente un año el mayor proceso de cambio y mutación de sus últimos 33 años. 1977 fue el ejercicio que les permitió comenzar a ofrecer los mismos servicios que sus primos hermanos los bancos y, hasta el momento, aunque con variaciones, nada significativo había venido a ocurrir en el sector de las entidades de ahorro.

Después de 32 años de cierto inmovilismo, pero también de mucha estabilidad, las cajas han visto como la crisis económica mundial, financiera primero, les ha empujado inexorablemente a un proceso velocísimo de completa reconversión. En los últimos años se venía hablando de cuotas participativas –con derechos políticos sobre las entidades– o ‘holdings’ cotizados –tal y como hizo ‘laCaixa’– para ganar liquidez y someterse al escrutinio del mercado, pero finalmente el éxito ha venido de la mano, también por pura necesidad, de los Sistemas Institucionales de Protección (SIP), algo así como un banco de cajas o también conocida como ‘fusión virtual’, ‘fusión fría’ o simplemente integración.

A día de hoy, más de la mitad de las cajas –25 de 47– están inmersas en algún proceso de integración de negocios, algo que se ha catapultado con absoluta y pasmosa rapidez si tenemos en cuenta los miles de millones e intereses políticos que aglutinan las entidades de ahorro en cada una de sus sedes regionales o provinciales. De momento, los SIP permiten a las cajas no perder su marca, ni su obra social y, en la mayoría de los casos, no tocar su red comercial y ni siquiera sus equipos directivos. Es básicamente como la lotería de Navidad, todo alegría. Puro ahorro de costes en asuntos tan relevantes pero de poco interés para la masa como solvencia, política de riesgos, colocación de deuda, etc, mientras no se pierde autoridad.

Pero este primer paso marca el camino inevitable de la completa integración de estos grupos de cajas. Lo primero que llegará, aunque pueda parecer lo más difícil, será la desaparición de tantos consejos de administración como cajas conformen el grupo financiero. Mantener varias cúpulas directivas, sedes institucionales, asesores y personal relacionado tiene un coste que una corporación financiera eficiente no se puede permitir triplicar o cuadriplicar.

Las marcas territoriales e incluso las redes de oficinas –aunque en congelación o retroceso por su excesiva difusión (no hay país en el mundo con tantas oficinas bancarias por habitante como España)– serán eventualmente los menos afectados ya que, en su mayoría, las fusiones frías están siendo inter-regionales y, por tanto, con escasas duplicidades.

En todo caso, la renuncia política a la influencia y control sobre las cajas hará dificil la creación de consejos únicos de administración salvo que el número de consejeros se amplie y de cabida, si no a todos, a un número considerable de altos directivos. En cualquier caso, es posible que sea necesaria otra crisis económica para que veamos nuevos cambios. Veremos.

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Posted in: Economía, Política