Africarrección

Posted on 18 enero, 2011

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África no se mueve, se revuelve. La insurrección (Túnez sirve de ejemplo y, puede, que de avanzadilla) no es sólo social sino económica. Por primera vez en los últimos 30 años, los países africanos lideran el crecimiento de las economías mundiales restando protagonismo a América Latina e incluso a Asia en el periodo 2001-2010.

Es cierto que lo pequeño (en este caso las economías africanas) crece más rápido que lo grande, pero eso no había pasado en las dos décadas anteriores, cuando los Estados africanos fueron perdiendo nivel adquisitivo frente a una emergente China. Pero los últimos datos aireados por ‘The Economist’ sitúan a Angola como líder en velocidad de crecimiento, con un incremento del 11,1% en su PIB, incluso por delante de China (+10,5%). Aparecen también Nigeria, Etiopía, Chad, Mozambique y Ruanda, mientras que hasta 2015 irrumpen Tanzania, Congo, Ghana y Zambia. Casi la mitad del continente dorado.

La revolución económica africana llega desde el Sur, pasa de pleno por los países centroafricanos y achucha a aquellos países que conocemos más por el autoritarismo de sus dirigentes. ¿Pero se ‘Tunecificarán’ Egipto, Libia, Jordania o Siria? Y es que esa es, de momento, la pregunta sin respuesta; si el conato de revolución de Túnez es exportable a Egipto, Libia, Jordania o Siria. Pero de momento y mientras Estados Unidos considere a Egipto o Jordania, a pesar de sus dirigentes, imprescindibles para la estabilidad de la zona, la ciudadanía de los países del Norte tendrán que ir enfrentando en solitario sus particulares rebeliones.

Cualquiera de nosotros podría pensar que la cercanía europea facilitaría la expansión democrática de Norte a Sur, pero finalmente parece que la ausencia de petróleo y de, en algunos casos, materiales preciosos en este caso favorece. Además, los empresarios ven en África un mercado en progresión, pues se espera que su población crezca un 50% entre 2010 y 2030. Por tanto, y de momento, el capitalismo tiene más visos de exportar democracia que la propia diplomacia. La africarrcción.

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